1916: El mundo estaba consternado por las trágicas noticias de la Primera Guerra Mundial, es por eso que muchos españoles llegaron a Chile en busca de paz y prosperidad.
Ese mismo año, un grupo de señoras españolas residentes en Santiago decidieron unir sus fuerzas para llevar alivio a quienes se encontraban en esta difícil situación. Así nació la Asociación Benéfica de Señoras y Señoritas, cuya primera presidenta fue la señora Margarita Ferrer de Ferrer.
1919: El Consejo de Estado les concedió la Personería Jurídica bajo el nombre de Sociedad de Beneficencia de Damas Españolas de Santiago de Chile.
1922: Con el objeto de ayudar y educar a las hijas de esas familias se solicitó la colaboración de las religiosas Franciscanas.
1929: Las madres Franciscanas debieron dejar sus funciones por motivos vocacionales y su labor fue continuada por las madres de la Divina Pastora. Posteriormente, se abrió un lugar para ancianos mayores de 60 años, que tenían graves problemas económicos. Este crecimiento de beneficiados significó el alejamiento de la congregación de las madres de la Divina Pastora por incompatibilidad con los reglamentos de su orden, dedicada sólo a la asistencia de niñas.
1933: Ese año ingresó al hogar la Congregación de Madres de los Desamparados y San José de la Montaña, cuyas madres permanecen hasta hoy brindando amor, comprensión y educación a nuestros asistidos.
Para atender la creciente solicitud de servicio se adquirieron 87.500 m2, en lo cual se contó con la colaboración de algunos miembros de la colectividad española residente. En los años posteriores fue necesario vender una parte sustancial de este terreno para financiar gastos del Hogar y nuevas construcciones.
1940: Comienza la construcción del actual Hogar Español, el que a través de los años se ha ampliado y modificado llegando a la estructura actual.





